Friday, May 14, 2010

I'm not a thief. I swear.

Esta es la primera vez que escribo en mi blog desde mi lugar de trabajo.
Sí, en efecto, estoy robándole a mi empleador, al Estado, quien en este momento me paga por dedicarme a escribir boberías en mi ventana de inocua exhibición. Le robo su tiempo y le robo su presupuesto en múltiples maneras: uso su computador para redactar esto, su red informática para publicarlo, sus espacios físicos, la energía eléctrica...
En fin. Pero, tristemente para mí, no soy la mala persona que quisiera ser. Hago esto porque un resfriado me ha bloqueado en términos jurídicos, porque el mismo resfriado me obliga a volver pronto a casa y porque, al tener que salir pronto (10 minutos), tendré que terminar lo que estaba haciendo aquí, allá, en mi casa, en mi computador, con mi energía eléctrica, en mi tiempo de descanso y en mi espacio de tranquilidad. Aquella cuestión exagerada del temperamento de los jueces como factor relevante para sus decisiones... si de eso dependiera el pobre diablo que está en mis manos, por ahora no podría esperar nada bueno.
Happy holiday, you bastard.

Sunday, April 18, 2010

Un asunto importante

Our lady of Guadalupe parish' cemetery, Newton Grove, N.C., Jan. 2010.

Preguntaba a alguien si, al igual que yo, había pensado qué cosas deberían ocurrir en su funeral. Al parecer es algo que todo el mundo hace; pero hay diferencias en los detalles, en la importancia de algunas cosas sobre otras... qué se yo, alguien pensará en la iglesia, otro en la cantidad de dolientes, las flores, el discurso y cuantos harán discurso, si será funeral de Estado, et cétera. Para mí, como para muchos, supongo, lo importante es alguna canción que debería escucharse al terminar la ceremonia, o al momento de bajar el féretro (o cremarlo, depende de la preferencia del cliente). ¡Algo que le rompa el alma a los presentes! que les haga decir cuánto querían al muerto, y hablar bien del muerto, porque aunque todo muerto fue un gran tipo mientras dura el entierro, no sobra un poco de drama auditivo.



Desde que tengo memoria en relación con esa frívola preocupación -que parte de un supuesto improbable como lo es poder presenciar, desde algún otro plano, las propias exequias, para poder explayarme con el dolor que los demás muestran por mi partida, y felicitarme por mi buen gusto musical-, siempre he ido cambiando esa canción. Ya podría armar una compilación de 60 minutos: "música para el funeral de D.". Pensándolo bien, serviría para escuchar en un viaje por carretera.



El tema hace evidente que tengo poco que escribir. En lugar de estudiar para un parcial algo complicado que tengo el lunes decido quemar tiempo de madrugada comentando boberías. Igual solo quisiera dejar constancia de haber encontrado la canción perfecta para mi funeral (que espero sea en mucho, mucho tiempo, ya en una futurista sociedad de autos voladores, ya en un panorama tipo Mad Max, ya en un país en el que, gracias al calentamiento global, la costa atlántica quede cerca de Barrancabermeja, o algo así). Además, informo que tengo plena certeza frente a que dicha canción ha de cambiar pronto, como siempre lo ha hecho.





"My body is a cage, that keeps me from dancing with the one i love, but my mind holds the key; you're standing next to me, my mind holds the key;

Set my spirit free, set my body free."

Saturday, March 27, 2010

En plan rutinario


No es fácil aceptar que siempre se hace lo mismo. Tampoco lo es reconocer que hacerlo es suficiente, satisfactorio. En una sociedad cada vez más acostumbrada a relacionar el éxito personal con qué tantos suelos distintos se han pisado, o qué tantas fotografías de actividades ultrafantásticas pueden tenerse, o de qué tan lejos proviene tu educación -para establecer si tu desarrollo profesional es serio o no-, y en la que se supone que cada vez más personas tienen acceso a esas posibilidades, aceptarse a sí mismo como una persona a la que no le importa que cierta inveterada rutina (que no involucra más que estar encerrado en una casa y eventualmente salir a la aglomeración poblacional cercana para aprovisionarse) se posicione como su único destino vacacional es francamente complicado.


Claro. Dirían algunos que eso es normal: que lo anormal es, justamente, la actividad nueva y exótica, pues en principio todo el mundo sigue parámetros de rutina en todo lo que hace parte del devenir de su vida. Pero ante esto respondo que la búsqueda de escapes de la rutina demuestra que quien recurre a ella simplemente no soporta su rutina, y en tal sentido no podría afirmar, sin mentir, que la necesidad de huir de las penurias de la vida cotidiana puede suplirse a través de la perpetuación de rutinas.

Siendo franco, diría que amo profundamente la rutina. Ésta otorga verdadera satisfacción personal a través de la construcción de ámbitos de seguridad relativa. Por ejemplo, no se cuestionará si la cama en la que tendrá que dormir el viajero rutinario es o no es cómoda, o si los posaderos son o no personas honestas; no se llegará a la heladería, al bar o al restaurante pensando que te atenderán como pre-ciudadano, que te servirán porquería y que te cobrarán de manera inversamente proporcional; no se comprará -bueno, bajará- un álbum de cierto grupo ya conocido por el rutinario, esperando que sea aburrido, plano, incoherente o carente de gracia.

Ahora, no quiero decir con esto que la gracia de ser rutinario implica una constante de invariabilidad, una realidad mecánicamente planeada. Obviamente no existe tal cosa, y por ello señalé que la seguridad del rutinario es relativa. Puede que la cama haya sido cambiada, que el posadero muriera antes de arribar el viajero, que el bueno y conocido establecimiento comercial cambie de administración, que la banda favorita se pifie en el último EP. Pero ello, sin duda, representa un riesgo mínimo frente al que corre aquél arriesgado, moderno e imaginario personaje que quiere vivir nuevas experiencias con base en la improvisación.

Digo imaginario porque difícilmente podría un aventurero del siglo XXI decir que hace cosas completamente nuevas e inseguras. Si hay casos, ellos son excepciones a la regla. Lo cierto es que, en estos días, todo aquello que se hace está acompañado de un serio estudio de seguridad. Si no lo creen, pregúntense por qué el gobierno y la godarria dominante del país deben hacer campañas publicitarias en las que se anuncia a escandinavos, franceses, americanos (del país que se llama “América”) y demás ciudadanos de primer mundo que están buscando un nuevo y apasionante destino, que el único riesgo que corren en este endemoniado suelo es “querer quedarse”.

En fin. Hoy repito mi rutina favorita: volver a mi hogar, encerrarme en mi casa de infancia, leer, ver películas y disfrutar del bucólico paisaje –además de salir ocasionalmente a buscar provisiones-. En el camino, hacia las 5:40 a.m., el sol naciente enrojecido, opacado por la niebla del altiplano boyacense, me dio la bienvenida. Al final de cuentas mi rutina es vivir mi vida de la manera más independiente posible.

Tuesday, March 16, 2010

A perfect circle.



A diferencia de la idea del nombre de esa banda (un círculo perfecto en la amistad, que al poco tiempo terminó con una abertura) el título de esta entrada está relacionado con lo que consideramos el cumplimiento de ciclos en la vida; la negación de nuestra irracional convicción en la eternidad y perennidad de las cosas, la confirmación en pequeñas dosis de nuestra mortalidad, de la enemistad que por siempre nos ligará al tiempo asesino.

Un gran amigo mío dijo en una hermosa canción -que solíamos interpretar en un viejo sueño- que era evidente cuáles eran nuestros enemigos: la gravedad, y el tiempo. El primero nos impedía volar (dudo que él tenga complejo de Peter Pan, pero para mí eso es muy válido) y el segundo nos impedía alcanzar la eternidad. Y el concepto de lo eterno gira sobre nuestras cabezas y sobre nuestras pequeñas almas arrojándonos esperanzas que en general son vanas. Pero, al final de cuentas, son lo único que le da un sentido a seguir caminando, a seguir vivos con la punzante conciencia a cuestas.

Lo doloroso es reconocer que lo que sentíamos eterno no lo es, y que solemos aburrirnos, o despertamos del letargo para percibir que en realidad sólo sobrevivimos si somos fuertes, y que ser fuertes es reconocer, tolerar y superar el fin de lo eterno, o mejor, el desvelo de la cómoda ficción en complicada realidad. Idealizar es vivir feliz, asumir la realidad es aburrido e incómodo, y mucho más difícil. Debemos alterar nuestros sentidos constantemente, beber, fumar, ir a cine, leer novelas, enamorarnos y jurar la eternidad del amor. Pero también debemos abrir los ojos, maltratar nuestras retinas con insoportables escenas de suciedad, sufrir y retornar eternamente al ciclo hasta que algún día la máxima prueba de nuestra absoluto fracaso frente al tiempo se manifieste en la muerte.

Algún día aprenderemos -
You, wait til tomorrow,
You gonna wait til, fat boy,
Fat boy, wait until tomorrow, -.

Sunday, March 15, 2009

Bienvenido


Han pasado casi dos años desde la última vez que utilicé esta ventana de catarsis. Me preocupa no tener nada que decir, ni ahora ni durante el tiempo que estuvo inactivo mi blog. Pero más que eso, me preocupa no tener espacios para decir algo y por ello recurrir a este medio: el de esperar, con paciencia, que alguien lea mis interesantes aventuras, a sabiendas que la mayor parte de los blog del mundo nunca son leídos y que el mío sucumbe ante la presión de la mayoría.

Antes, como podrá observar mi imaginario lector, pretendía escribir extensos textos que fueran lo suficientemente comprensivos de mi idea en el momento. Alguien hizo una observación -negativa- sobre esa tendencia, y tal vez tenga razón. Puedo estar matando al lector, planteándole de entrada un mamotreto creado por un desconocido y poco acreditado columnista, escritor, cronista, lo-que-sea… así que seré breve.

Ahora: este buen amigo, quien entraba al mundo del blog cuando hizo su apunte sobre mi técnica, -www.nuestramalamemoria.blogspot.com-, inició una campaña de socialización de su propio espacio en la cual yo nunca había pensado. En parte, porque siempre consideré que el blog era una opción de expresión absurdamente amplia y que, por ende, era mejor dejar al azar la posibilidad de ser visitado por extraños o conocidos. Sin embargo, no hará ningún daño poner en práctica el experimento y romper estúpidos esquemas. Tal vez resulte divertido.

Monday, June 18, 2007


La ironía y la Gente Pequeña - 6 de mayo de 2007

Un viernes en la noche, luego de tomar una cerveza en un bar que utilizaba como trasfondo musical a José Luis Rodríguez El Puma (aunque su acompañante y quien recomendara el sitio le aseguró que, cuando ella estuvo allí, la música no apestaba tanto), un tipo, a quien llamaremos originalmente ‘X’, sale a cruzar las calles del centro de Bogotá para tomar en la calle 19 un transporte confortable y conveniente tanto para él como para su novia. Pronto entre la congestión y sin haber cruzado hacia el costado del carril en el que debían hacer la parada, perciben dos busetas que se dirigen a la misma ruta; los dos carros sirven para partir. La mujer decide extender el brazo al más pequeño de los buses - un colectivo – para que les recoja justo allí, en la mitad de la vía. La pareja maniobra como puede para subir al vehículo sin sufrir una muerte estúpida, y encuentra que para no separarse deben usar el asiento final, vacío en su totalidad. Excepcionalmente incómodo, aún para ser un colectivo, sus sillas estrechas desconciertan a ‘X’ frente a sus expectativas de viajar confortablemente, a pesar de no ser realmente alto. Una vez consiguieron acomodarse, aunque no literalmente, y sin conseguir evitar golpear a una rubia falsa que estaba junto a la ventana del puesto inmediatamente siguiente al que les correspondió, dijo en voz alta con su característica imbecilidad imprudente:

- Este maldito bus está diseñado para enanos.

Las pocas personas que estaban en el colectivo inevitablemente le escucharon y por reflejo voltearon hacia él sus miradas. Y él, en medio de su delirio egocéntrico, sintió que el público protestaba por su falta de diplomacia ciudadana. Así que corrigió:

- Perdón, el bus está diseñado para ‘gente pequeña’.

Le resultó evidente que nadie estaba realmente interesado en sus palabras ociosas. Así que continuó con su viaje conversando con su acompañante. Es común en él imaginarse situaciones embarazosas e inverosímiles que se traduzcan en una puesta en duda de la naturaleza coincidencial de las cosas, y no pocas veces ha visto esos escenarios realizarse, con gran alivio para su mente y su alma… así no olvida que en el mundo poco es sólo probabilidad o razón. Y así ocurrió: 6 o más cuadras adelante del punto de partida, un enano (perdón, una persona pequeña) con un problema físico en sus brazos – no medían más de 10 centímetros - abordó el colectivo y se hizo espacio hacia el asiento justo al lado del tipo. La aparición del enano sirvió para que ‘X’ comprobara dos cosas: primero, que su vida no había dejado de ser divertida a pesar de las miles de rutinas que asumía constantemente. Estas situaciones le desconcertaban, le parecían improbables estadísticamente, pero al tiempo le alegraban. Y segundo, que su primer razonamiento al subir no fue acertado, pues el enano también tenía problemas para sentarse en los incómodos puestos del vehículo. Una vez el pequeño pasajero tomó su sitio y le pidió que hiciera pasar un billete hasta la cabina para cancelar la tarifa de módicos $1.200 por tanta comodidad, ‘X’ recordó que lo mejor para él en este tipo de situaciones era retroalimentarse. Procedió a pensar en cómo decírselo a su novia sin que el hombrecito se diera por aludido. Quería dejar claro que solo a él le pasaban estas cosas, pequeñas ironías de la vida con efectos exclusivos en terceros. Pero su creatividad estaba un poco exhausta por el día de trabajo así que lo único que se le ocurrió fue decir, sin moderar el volumen de su voz:

- Dios es muy irónico.

La mirada de la acompañante expresó asombro y cierta indignación; el tipo no entendía por qué su novia no sonreía como debería ante semejante gracia impuesta en sus caminos por la coincidencia que a él le gustaba asimilar a un guionista externo. El resto del viaje fue incómodo no sólo en lo físico. Es lento pero no completamente torpe, así que notó que había hecho un comentario cruel que descontextualizado podía ser percibido como una queja hacia Dios por crear a un monstruo. Él cree demasiado en el destino y demás supercherías como para arriesgarse a ser víctima de la justicia irónica, así que si hirió susceptibilidades no fue su intención. Por demás, nunca percibió algún signo de incomodidad en el enano, todo indicó que no se dio por aludido, aunque ‘X’ sabe que existe un amplio margen de error en sus apreciaciones de los sentimientos ajenos ante la crueldad.
Dos días después, ‘X’ se sentó a escribir esto, y decidió publicarlo en su Blog sin mayor argumento que hacer bulto y distraer a quien lo permita.